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Entrevista a Kike Domínguez

Con apenas dos obras como director, y recién egresado del Centro de Educación Artística Alfonso Reyes, Kike Domínguez presentó recientemente su obra “Pato Schnauzer”, una historia donde dos hermanos y su padre se reencuentran debido a la enfermedad mortal de uno de ellos. Platicamos con Kike sobre esta obra, su proceso y sus próximo planes.
 

 
¿Cómo llegaste con el texto de Pato Schnauzer?
La obra comenzó como un examen escolar en el CEDART. En la materia de Taller de Dirección tenía que buscar un texto donde pudiera desarrollar una propuesta, buscando apegarme al teatro contemporáneo, donde no es necesario ilustrar, sino desarrollar la imaginación del espectador. Creo que el teatro debe enfocarse a dar una nueva experiencia al espectador, sobre todo con la influencia de medios con el cine donde ya te dan todo como es. Un maestro me compartió varios textos para seleccionar uno de ellos y Pato Schnauzer fue el que más me gustó. Creo que me atrapó porque de unos años para acá mi vida ha tenido algunas situaciones dentro de mi familia nuclear, que hicieron clic con el texto. Como director, al tener esa empatía me permite darle una visión muy personal a la obra.
 

 
¿Cuál es la propuesta que desarrollaste?
La propuesta de Pato Schnauzer en la parte de producción involucra pocos elementos. Utilizamos solamente una estructura que se va desdoblando o separando a lo largo de la historia. Esta estructura es una metáfora, al inicio de la historia inicia unidad y conforme va avanzado la historia se va separando. Además, los actores la utilizan a su conveniencia, conforme las necesidades que las va teniendo el personaje, ya que además de escenografía se convierte en utilería. Esto ayuda al espectador cómo puede ser una cama, un reloj o incluso algo con vida.
 
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Esta estructura también nos regresa a la parte lúdica de ser niños, porque los actores terminan jugando con ella.
Uno parte del actor, su proceso lúdico de estar creando, ideando. Para que la propuesta funcionara era necesario que los actores le dieran vida. En una escena de la obra los hermanos se están peleando y terminan jugando. Es una parte que la encontramos en la interacción con la estructura, siguiendo el mismo objetivo: usando la escenografía a su conveniencia, así como los personajes utilizan a su familia a su conveniencia.
 

 
En esta obra veo una especie de sello personal, como ya se vió en Intervenciones, que es el traslape de escenas y personajes. En Pato Schnauzer hay personajes que se aparecen en medio de escenas donde no están originalmente, ¿es parte de la definición de tu estilo como director?
Apenas es mi segunda obra y creo que pudiera ser parte de mi estilo. A pesar de que son diferentes propuestas y textos, ha sucedido, quizás de forma inconsciente, que tenga parecido. En Intervenciones lo que se quería lograr era que el espectador no supiera cuál era el tiempo que estaba sucediendo en ese momento. Lo que se quiere lograr en Pato Schnauzer es que los hermanos como no se atreven a reclamarle cosas a su padre, se las reclaman entre ellos.
 

 
Esto lleva a que el padre esté todo el tiempo presente en la obra, ¿cómo fue el proceso de investigación previa para abordar este tema?
Fue un trabajo de mesa intenso que realizamos entre los tres actores y yo. Empezamos compartiendo la relación con nuestros papás, ya que a casi la mayoría de los que nos dedicamos al arte siempre nos pasa que hay una figura paterna que no quiere que nos dediquemos a eso. Partimos de nuestra vivencia para compartir y sumarle al proyecto. Después de que agotamos ese recurso, recurrimos a gente que nos rodea para entender cómo viven la situación. Nos apoyó mucho el maestro Marcos Castillo, quien nos explicaba el rol que asume el padre de familia como proveedor, quien termina enfocándose en lo que él cree que los hijos necesitan, en vez de ver lo que ellos necesitan.
 
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También hay un buen trabajo con los lazos fraternales, porque los hermanos en la obra saben que se tienen el uno al otro, pero a la vez saben que no se pueden pedir muchas cosas.
Hay un asunto muy delicado en la obra, y lo que pasó después de ese incidente hace que los tres personajes se separen, cada quien con sus razones válidas. La relación con los hermanos es muy contrastante en la obra, por ejemplo Roque, que es el que parece ser el más rudo le dice a su hermano “por el simple hecho de ser tu hermano te ayudaría”. El otro, que aparenta ser más débil, pensó primero en sus intereses que en su familia. Ahí se cumple el objetivo del teatro, de tener estas dos fuerzas de tirar hacia un lado y hacia el otro.
 

 
A final de cuentas al único lugar seguro donde puedes regresar cuando estás en problema es tu familia.
Exacto. Creo que Pato Schnauzer toca fibras de la mayoría de los espectadores porque te brinda una experiencia donde te identificas al ver a una familia que puede ser como la tuya.
 

 
¿Cuáles son tus siguientes proyectos? ¿Qué tipo de proyectos te gustaría hacer?
En primer lugar quiero darle más movimiento a Pato Schnauzer, buscar más temporadas para que el proyecto crezca y madure, ya que se convierte en un aprendizaje no sólo para mi como director, sino también para los actores. Me falta todavía mi examen de titulación, para el cual estoy buscando el texto y me gustaría que saliera también del ámbito escolar.Me gusta un poco la parte del trabajo multidisciplinario. El año pasado participé en un proyecto que se llamó “Haciendo ruido” con compañeros de danza y artes plásticas. Me gustaría repetir la experiencia y trabajar no solo con teatristas, sino involucrar a artistas de diferentes áreas.
 

Carlos López Díaz

Espectador norestense interesado en el quehacer teatral regiomontano. En 2015 lanza al internet el blog Jardín en Llamas, en el cual escribe sobre el teatro que se hace en Monterrey. Ama las tramas más que los desenlaces.