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Crítica

Astros

La violencia hacia las mujeres en México no se limita a las agresiones físicas y sexuales a las que están expuestas todos los días. Se trata de una violencia sistemática en donde los grupos patriarcales de poder se han encargado de hacer más difícil ser mujer en este país. Según este sistema, son las mujeres quienes ganan menos que los hombres por el mismo trabajo realizado; son a quienes se les asigna la labor de cuidar a los hijos y ver por su educación, pero a la vez se les abandona para convertirlas en madres solteras; son quienes deciden hacer un doble o triple esfuerzo para sacar adelante a su familia, pero se les hace burla por ser “mamá luchona”. ¿Cómo ayudarnos entre todos para que esta violencia sea menos dolorosa?

La compañía Gorguz Teatro presenta la obra “Astros” un texto original de Salma Guzmán, dirigida por Alberto Ontiveros y que formó parte de la temporada de Teatro Escolar 2020. La puesta tuvo funciones en diversos teatros del Área Metropolitana de Monterrey y fue la que abrió el XXX Encuentro Estatal de Teatro Nuevo León, con una grabación de la obra transmitida a través de Facebook. El elenco lo integran Rosalva Eguía (Alba), Janina Villarreal (Julia), José Olivares (Capitán), Sara Anzúa (Lulú) y Emmanuel Pichardo Caballero (Caballero).

La obra nos cuenta la historia de Lulú, quien vive sus días como una niña solitaria y su mamá Julia, una madre ausente por estar haciendo uniformes en una maquila todo el día o por estar apoyando a sus compañeras en el Comité Fronterizo de Obreras. La situación en la empresa parece no ir muy bien para las obreras, por lo que Julia debe ausentarse por unos días para apoyar a sus colegas. Lulú tiene una fascinación por el espacio, por lo que Julia le dice que los uniformes que hacen en la empresa son para unos astronautas que están por ir a una misión espacial en esos días y que debe ir a arreglarlos a la base espacial.

Deja a Lulú a cargo de Alba, una señora que colabora con ella en la maquila y que lleva una relación algo complicada con la niña. Al principio Lulú no logra entender por qué ahora su mamá debe irse, mientras que Alba tampoco entiende por qué Julia decide arriesgarse de esa manera por sus colegas. Las cosas se complican en la encomienda de Julia, por lo que tanto Alba como Lulú tendrán que aprender una difícil lección.

A la par de esta historia vemos algunas escenas de una misión espacial en la que participan Capitán y Caballero, quienes reflexionan sobre su papel en ésta y el mundo que les espera al regresar. Este relato, aunque pareciera conectarse en ocasiones con la anécdota de Julia y Lulú, no abona mucho a la consecución del relato principal, especialmente porque el texto adquiere otro tono, uno más poético con tintes narratúrgicos y porque la representación de lo que sucede en el espacio exterior contiene menos elementos simbólicos sucede en la Tierra. Aún así, resulta interesante cuando estos dos espacios se unen justo en el momento más álgido de la historia, en una especie de sueño o fantasía de Lulú, un choque entre la realidad y aquello que no queremos que suceda.

Algo que ha caracterizado el trabajo de Gorguz Teatro en sus últimas puestas escenas es una apuesta a la coralidad, donde la fábula es contada a través del elenco, mezclando los personajes del relato con los actores encarnándose a ellos mismos. Esto ha resultado que las obras no destaquen por su fuerza actoral, sino más bien por el trabajo del elenco con el uso de los símbolos y la fuerza en lo que se dice, más que en el cómo. En Astros, aunque los personajes están más definidos, las actuaciones siguen sin ser sobresalientes. Se agradece que en el caso de Sara Anzúa no interpreta a una caricatura de una niña, sino que es una niña que habla de forma “normal”. En el caso de los astronautas, se recurre al tono neutro casi declamado que permea a las obras que surgen de la narraturgia.

En esta ocasión la aridoestética de la compañía no está tan marcada, sin embargo sí presentes muchos elementos recurrentes del teatro de Ontiveros: desde el elenco, quienes han acompañado al director en cuando menos sus últimas cuatro obras y han reforzado el concepto de compañía teatral; objetos que inicialmente aparecieron en otras puestas como el carrito de juguetes, los globos terráqueos o los cascos de metal; y también personajes que forman parte de un universo fantástico que en cada obra se presentan de diferentes formas, como los astronautas y un vestido iluminados desde su cabeza, una máscara de monstruo oculta tras la falda de Alba y hasta una mojiganga de Micky Mouse. Faltó el muchacho de la falda, pero quizás su sustituto sea el capitán que extraña a su esposo y a su hijo adoptivo.

Ontiveros vuelve al tema de los problemas sociales del país, mostrados a través de una situación particular del norte. La situación de las mujeres trabajadoras en la frontera es casi la misma que prevalece en cualquier otro municipio mexicano invadido por la industria maquiladora: exhaustivas jornadas de trabajo, hacerse cargo de los hijos ante el abandono de la pareja y la sensación de que su voz no puede ser escuchada. “Astros” nos permite, además, poner atención en las víctimas colaterales de esta violencia: las hijas e hijos de las obreras. Estas infancias están creciendo en soledad, muchas veces sin poder convivir con otras como ellas y obligadas a estar rodeadas siempre de mayores que no necesariamente entienden sus necesidades.

Lulú vive encerrada jugando con sus muñecos de astronauta e imaginando mundos en solitario. La manera en que busca llamar la atención de los adultos es tratar de ponerse a su nivel: le dice Julia a su mamá y responde de forma grosera a las atenciones de Alba. Se inventa amigos que ella misma dibuja y aprovecha su imaginación para hacer viajes espaciales. Alba comprende que lo que mueve a Julia es el amor por su hija. ¿qué mundo le puede heredar si no es uno mejor que el que vivió ella? ¿Qué mejor ejemplo le puede dar a su hija que el que tiene una madre que lucha todos los días no sólo por su bienestar sino por el de sus compañeras y las hijas de sus compañeras?.

Con el riesgo de caer en un lugar común, no cabe duda que la unión y el amor hacen la fuerza. Es sólo mediante esfuerzos colectivos que las voces de las minorías se pueden escuchar, que los abusos de quienes ostentan el poder se pueden detener, que es posible hacer cambios para que tengamos un mundo mejor para vivir. Y es a través del amor que entenderemos las pasiones y los motivos de los demás y que podemos abonar para que sean más felices. Lulú ahora quiere ir al espacio para buscar a su mamá entre los astros.


Las imágenes que acompañan este texto son capturas de pantalla tomadas de la transmisión en línea de la obra en la página de Facebook de CONARTE.


Este texto forma parte del Encuentro Crítico Nuevo León 2020. Puedes leer otras críticas en los siguientes enlaces:

Por Carlos López Díaz

Espectador norestense interesado en el quehacer teatral regiomontano. En 2015 lanza al internet el blog Jardín en Llamas, en el cual escribe sobre el teatro que se hace en Monterrey. Ama las tramas más que los desenlaces.

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