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Los chicos de la banda (1979)

En medio de la marea de registros audiovisuales de obras de teatro, salió a la luz este video (1) de una obra que puede ser considerada histórica para el teatro regiomontano.

“Los chicos de la banda” (The boys in the band) es una obra escrita por el dramaturgo estadounidense Mart Crowley a finales de la década de los sesentas y estrenada en Off-Broadway en 1968. La relevancia de esta obra para el teatro norteamericano es que se trata de la primera obra de teatro que documenta el estilo de vida homosexual. Además, ayudó a que posteriores obras centraran su dramaturgia en personajes que cuestionaban su sexualidad y en otros en los que su propia sexualidad dejaba de ser un conflicto (2)

La obra trata sobre un grupo de hombres homosexuales que se reúnen en el departamento de uno de ellos para festejar un cumpleaños. La fiesta se complica cuando aparece el excompañero de cuarto de universidad del anfitrión, quien es heterosexual y desconoce que todos los presentes no lo son.

En su estreno en EEUU causó polémica (apenas unos años después se empezarían los primeros movimientos del “gay pride”), pero llegó a tener tanto éxito que elevaron el costo de los boletos y se movieron a un teatro más grande. Lograron más de mil representaciones en poco más de 2 años en cartelera. Después se haría una versión cinematográfica, con el mismo elenco de la obra, ayudando un poco a inmortalizar la historia.

A México la obra llegó en 1974, de manos de Nancy Cárdenas, una de las primeras activistas del movimiento homosexual y la primera mujer lesbiana en “salir del closet” en cadena nacional. La censura no se hizo esperar, primero con la negación del permiso para montarla en una delegación del entonces Distrito Federal, y después con los reclamos de la misma comunidad homosexual (que entonces apenas empezaba a organizarse) por retratar a los personajes con estereotipos, misma razón por la que recibió buenas críticas (3)

En 1979, la obra llegaría a Monterrey después de que Rubén González Garza hubiera comprado los derechos de la traducción española (1975) (4), y es la versión que se encuentra en este video. La obra fue dirigida por Julián Guajardo, y contó con las actuaciones del mismo Rubén González, Héctor Salinas, Julián Guajardo, Juan Carlos Rodríguez, Víctor Tinoco, Antonio Nájera, Rubén Orozco, Hernán Galindo y José Luis Meléndez. Su estreno fue en el desaparecido Teatro Mayo (ubicado en la esquina de Padre Mier y Venustiano Carranza) (5), y producido por el Instituto de Artes de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

La puesta alcanzó las 245 representaciones e incluso fue presentada en el DF, siendo acreedora del “Premio a lo Mejor del Teatro de Provincia” por la Unión de Críticos y Cronistas de Teatro A.C. No encontré registros electrónicos del recibimiento de la obra en la comunidad regiomontana de ese entonces, pero posiblemente o fue un escándalo o pasó desapercibida entre las personas ajenas al ámbito teatral.

En una entrevista a Julián Guajardo, éste menciona que la presentación de “Los chicos de la banda” le costó ser expulsado de la UANL por el rector Alfredo Piñeyro López, supuestamente porque “estaba usando el Teatro Mayo para hacer joterías y que con esa obra en vez de proyectar algo positivo de la universidad estaba desprestigiándola” (6) Después afirma que ese fue el pretexto que un colega suyo inventó para quedarse con el espacio que utilizaban, el cual al poco tiempo fue vendido (y después derrumbado). Curiosamente la versión en video fue filmada por la propia Universidad, sólo que en tiempos del rector Luis Eugenio Todd (quien, dicho sea de paso, se ha caracterizado por comentarios homofóbicos y clasistas en sus columnas en Milenio)(7) (8)

La obra se volvió a presentar en Monterrey en el 85, a mediados de los 90’s y últimamente en 2015. En esas versiones siempre con diferente elenco y en diferentes teatros. En 2018 se montó una nueva versión, con una adaptación del texto a nuestros tiempos y protagonizada por Jim Parsons (The Big Bang Theory). De esa misma adaptación, Pilar Boliver y Horacio Villalobos montaron la versión mexicana en 2020, cuya temporada fue interrumpida por la contingencia sanitaria.

Para terminar, unas pequeñas reflexiones:

  • El teatro grabado para televisión (como es el caso de esta versión de “Los chicos de la banda” dista mucho del teatro grabado a una sola cámara. Está concebido como una producción audiovisual de un hecho escénico, por lo que su lenguaje fuerte está en la imagen y el audio más que en la representación en vivo. Esto no demerita ninguno de los dos trabajos, sino que se complementan para crear un medio diferente. Así, podemos ver otros ángulos de la escena a través, por ejemplo, de tomas cerradas, o bien podemos regresarnos en una escena que no escuchamos bien.
  • Este tipo de grabaciones tienen una finalidad más allá del entretenimiento porque se convierten en un registro que puede perdurar en el tiempo. Esto queda clarísimo, siento que a cuarenta años de que sucedió esta representación, hoy la podemos ver por primera vez o volver a verla. Además, son útiles para poder conocer el teatro que se hacía en esa época. Podemos notar los trazos, la forma de proyectar la voz, el estilo de actuación e incluso el trabajo de vestuario y escenografía, y compararlos con lo que se hace actualmente.
  • El registro en video requiere también un esfuerzo por quienes se dedican (nos dedicamos) a llevar un registro histórico del teatro para documentarlo. El video por sí mismo no nos dice tanto si no tenemos un contexto en el cual se hizo la obra, si no tenemos una idea de cómo fue su recepción. Sin esto, pierde su valor histórico
  • Vale la pena también hacernos preguntas como ¿cómo ha cambiado el teatro regiomontano en cuarenta años no sólo en la parte técnica (corporalidad, voz, estilos) sino en las temáticas que se abordan y en cómo se abordan? ¿Qué esfuerzos públicos y privados se están haciendo para conservar la memoria del teatro regiomontano? ¿Será posible, aprovechando las nuevas tecnologías al alcance de todos, contar con un registro en video de la mayor parte de las obras de Nuevo León?

Por lo pronto, apartemos unas 2 horas en nuestra ocupada agenda en contingencia y disfrutemos esta pieza histórica del teatro de Monterrey. Ojalá más creadores (e instituciones públicas) se animen a compartir la historia del teatro.

Los Chicos de la Banda 1979 (Obra completa)

Los Chicos de la Banda, 1979 Actuación y dirección de Julián Guajardo, con Rubén González Garza, Ruben Orozco, José Luis Meléndez, Juan Carlos Rodríguez, Ant…

Referencias

(1) Compartido en el canal de Youtube del teatrista Renán Moreno

(2) Barrientos Lazcano, G. D. (2012). Tesis de licenciatura: Más que una fiesta de cumpleaños: análisis y representación de la homosexualidad en The boys in the band de Mart Crowley. Recuperado de https://issuu.com/gusbarrientos/docs/tesis_gusbarrientos_final_sapendice

(3) Solana, R. (1974). Los chicos de la banda de Mart Crowley, dirige Nancy Cárdenas. Recuperado de http://criticateatral2021.org/transcripciones/6459_19740612.php

(4) Gutiérrez Salinas, L.D. (2019) Rubén González Garza (1929-2019). Investigación Teatral. 10(15). Recuperado de http://investigacionteatral.uv.mx/index.php/investigacionteatral/article/view/2614/4553

(5) Derbez, E. (2013) Evolución y consolidación (1960-2012). En Garza Gutiérrez, L.M. (Coord.) Biblioteca de las Artes de Nuevo León (pp 124-125) Monterrey, México. Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León

(6) De León Montaño, Armando. (2014) Un hombre de teatro: Julián Guajardo. Tomo 1. Monterrey, México. Universidad Autónoma de Nuevo León.

(7) Todd, L.E. (2016) Homosexualidad: defecto o enfermedad. Recuperado de https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/homosexualidad-defecto-o-enfermedad

(8) Todd, L.E. (2019) La tontería de los tatuajes. Recuperado de https://www.milenio.com/opinion/luis-eugenio-todd/ciencia-politica/la-tonteria-de-los-tatuajes

La imagen de portada fue obtenida del Facebook del teatrista Renán Moreno

Por Carlos López Díaz

Espectador norestense interesado en el quehacer teatral regiomontano. En 2015 lanza al internet el blog Jardín en Llamas, en el cual escribe sobre el teatro que se hace en Monterrey. Ama las tramas más que los desenlaces.