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La cantante calva

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Uno de las obras más representativas del teatro del absurdo es, sin duda, “La cantante calva”. Escrita por Eugene Ionesco en los albores de la década de los cincuenta, con la humanidad superando la II Guerra Mundial, “La cantante calva” es una obra que trata de nada y de mucho a la vez. Sus personajes son los individuos más cotidianos que uno pudiera encontrar: un par de ingleses en una casa inglesa con una sirvienta inglesa, los cuales reciben a un par de vecino igualmente ingleses. Sin embargo esa misma cotidianeidad es en realidad un sin sentido, donde podemos ver cómo cada personaje parece estar en un monólogo interior cuando realmente están interactuando entre ellos.

En el espacio alternativo Ka Ye Kuali, se presentó la puesta en escena “La cantante calva”, bajo la dirección de Marilú Martínez y con las actuaciones de Mariela López, Alfredo Ibarra, Melissa Meléndez, Alan Solano, Adriana Ramírez y José Cervera. Lo sencillo del espacio de Ka Ye Kuali es el ambiente perfecto para una obra de este tipo, donde con recursos mínimos , se puede dar peso a lo fuerte de la obra que es el lenguaje.

Dentro del concepto de absurdo, nada en esta vida tiene sentido. No tiene sentido leer noticias, no tiene sentido programar eventos, no tiene sentido vestirnos. Bajo esta premisa, los actores se presentan ante el público con un vestuario no-vestuario, consistente en ropa interior y sólo alguna prenda exterior adicional: un saco, un delantal, unos tirantes. Más que llegar a ser inquitante el tener a seis actores en ropa interior, llega a resultar gracioso porque uno nunca sabe si realmente así es el vestuario, si lo olvidaron en el metro camino al teatro, o si quizás se destruyó por el efecto de una polilla escondido en el bolso de la directora.

Las actuaciones son maravillosas, y es muy divertido ver a seis personajes totalmente diferentes. Pareciera que cada uno de ellos pertenece a otras obras, de donde fueron sacados con pinzas y acomodados ahí con la delicadeza con que un niño pinta a su superhéroes favorito. La puesta en escena, tiene todavía algunas cosas que corregir, como la iluminación que llega a hacer falta cuando los personajes están sentados, asi como trabajar la dicción de Alfredo Ibarra, ya que en ocasiones algunos diálogos no se llegaban a comprende. Como mencioné antes, la fuerza de esta obra radica en sus diálogos, si no los alcanzamos a escuchar, el impacto no es el mismo.

La obra de Eugene Ionesco busca mostrarnos lo absurdo de nuestra realidad. Con más de sesenta años de haber sido creada, la pieza no deja de ser actual demostrándonos que como humanidad no hemos cambiado mucho. La puesta en escena pudiera parecer difícil de entender si uno busca entenderla. La mejor manera de disfrutarla es dejarse llevar, poner atención en los diálogos y aprovechar el momento para reir un rato. Es una garantía que en toda la obra uno se va a reir. Reir de los otros, de los personajes y de nosotros mismos.

¡Splash!

FICHA TÉCNICA
Reparto:
Mariela López – Sra. Smith
Alfredo Ibarra – Sr. Smith
Melissa Meléndez – Mary, la sirvienta
Alan Solano – Sr. Martin
Adriana Ramírez – Sra. Martin
José Cervera – El capitán de los bomberos

Dirección
Marilú Martínez

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Carlos López Díaz

Espectador norestense interesado en el quehacer teatral regiomontano. En 2015 lanza al internet el blog Jardín en Llamas, en el cual escribe sobre el teatro que se hace en Monterrey. Ama las tramas más que los desenlaces.