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Justine y Juliette



Justine y Juliette (Veracruz)

Adaptación libre a partir de las novelas homónimas del Marqués de Sade
Texto y dirección de Rodrigo Carrilo Trip
Actúan: Marimar Osuna, Alejandra Rodrigo y Rodrigo Carrillo.
Desde que uno ve la obra en cartelera sabe perfectamente a qué se enfrentará. Los textos de Sade son mundialmente conocidos por su temática sexual, escatológica y sadomasoquista (palabra derivada del mismo Marqués). Rodrigo Carrillo le hace merecidísimo homenaje en esta adaptación de las dos novelas más famosas de Sade.
La historia es sencilla: dos hermanas, separadas por una tragedia en la niñez, se reencuentran cuando están a punto de matar a Justine y es salvada por Juliette. A partir de ahí, ellas repasan los años llenos de penurias y placeres que vivió cada una por separado, todo contado a través de una carta que el esposo de Juliette envía al Marqués.
Quizás un montaje sobre Sade puede sonar sencillo: pones gente encuerada, que hable de cosas relacionadas con fetiches sexuales, y lo pones en un entorno grotesco. Carrillo Trip se aleja de lo esperado y presenta una elegante y refinada adaptación. La obra se luce en su desarrollo escénico, con un excelente manejo de flashbacks, y el desarrollo de diversos personajes por parte de los tres actores en escena.
Fotografía tomada del blog de la puesta en escena

El escenario, consistente en 2 bancos, 2 sillones y una cortina, se convierte con unos cuantos movimientos en una horca, un orfanato, un prostíbulo, una sala de torturas, un consultorio, una casa y diversos lugares.

La obra tiene un inicio bastante tranquilo y decente, terminando en una bacanal que te hace sentir que realmente estas leyendo una de las obras de Sade.
El espectáculo está clasificado exclusivamente para adultos. Yo me atrevería a agregarle “con amplio criterio” ya que en momentos se llega a tornar fuerte, que no cualquier alma panista lo podría aguantar. He de decir que en un momento de la obra, las escenas me empezaron a incomodar, por su crudeza y porque los tenía casi casi frente a mí.
Lo único que si me gustaría señalar como detalle negativo, es la duración de la obra. En el programa del festival la marcaron con 60 minutos, sin embargo la obra dura más de 100 minutos. Uno tiende a predisponerse a la duración de las obras, por lo que al minuto ochenta, lo que ya desea uno es que se termine.
Si se llega a presentar en su ciudad, les recomiendo la vayan a ver. Eviten comer pesado antes de ir, por ciertas escenas que pueden ser desagradables.Para más información, puede visitar su blog.
Carlos López Díaz

Espectador norestense interesado en el quehacer teatral regiomontano. En 2015 lanza al internet el blog Jardín en Llamas, en el cual escribe sobre el teatro que se hace en Monterrey. Ama las tramas más que los desenlaces.