"/> Impro Arte - Jardín en Llamas "/> Impro Arte - Jardín en Llamas
Arriba

Impro Arte

Improarte10
Muchas veces escuchamos la palabra “improvisar” y podríamos pensar en algo hecho sin planeación, en el instante, con desmesura, sin cuidado. En el caso del teatro, improvisar es un reto que no cualquier actor puede lograr, sobre todo si no cuenta con una preparación adecuada que le permita responder de forma casi inmediata a una situación inesperada. Esto puede ser desde un aspecto técnico de la obra (problemas con el audio, la luz, el escenario, hasta un problema de memoria del mismo actor o de su contraparte (“¿qué seguía?”).
Esta capacidad de improvisar una actuación se ha sabido aprovechar por el lado de la comedia. En estos espectáculos, los actores llevan al escenario pequeños actos creado en el momento a partir de situaciones establecidas en ese instante, la mayor parte de las veces por sugerencias del público. Esto lleva a ver en escena situaciones de humor involuntario, donde además resalta el factor sorpresa, ya que el espectador nunca sabe qué va a ocurrir despues.
En México, los espectáculos de improvisación empezaron a cobrar auge hace aproximadamente unos diez años. Para variar, el centro de esta tendencia fue el Distrito Federal, en donde incluso nacieron algunas compañías que a la fecha siguen realizando improvisaciones. Agrupaciones como ImproTop   o Complot Escena  hay establecido espectáculos, llevándolos a diversos lugares de la República Mexicana (en 2011 y 2014 ImproTop tuvo varias presentaciones en Nuevo León), además de llevarlos incluso a la televisión abierta y de paga.
Programas de televisión como ¿Quién dijo yo? (OnceTV), La Improlucha (52MX y OnceTV), e incluso Hazme Reir  (Televisa) han acercado a públicos masivos la magia de este tipo de espectáculos.
En Monterrey, han sido pocos los “valientes” que se han atrevido a realizar este tipo de shows. En fechas más recientes, Renán Moreno montó en el Teatro Versalles el espectáculo “¿y ahora qué digo?”, donde varios actores realizaban improvisaciones de acuerdo a lo que el público les dictaba. Incluso en algún momento hubo un programa en televisión con este estilo, “Memotivo”  conducido por Memo Ríos.
En días recientes, se estrenó en Monterrey el espectáculo “Impro-arte”, bajo la dirección de Anahí Montfort, en el cual seis jóvenes actores llevan a cabo rutinas pequeñas de improvisación, con temas sugeridos por el público y coordinadas por ellos mismos.
Castor Iglesias, Daniela Veloz, Diego de Lira, Ivet de la Rosa, Nina Maher y la misma Anahí,  llevan a espectador por diversas historias, mezclando lugares tan diversos como Chipinque y la Luna, un consultorio dental y un talk show con un entrevistado de tres cabezas.
Quedé muy sorprendido de la forma en que los seis actores manejan no sólo la improvisación, sino también la comedia, buscando situaciones que puedan pasar como absurdas pero que provocan una risa en el espectador.
Improvisar implica un mayor esfuerzo para el actor, ya que no tiene una ruta trazada por un texto, ni la guía de un director que le indique cómo actuar y hacia donde ir. El actor que se atreve a estar en un espectáculo de improvisación se vuelve a la vez el dramaturgo y el director de su escena, créditos compartidos con los actores con los que comparta tabla.
Como lo mencioné anteriormente, el factor sorpresa es algo que permea durante toda la obra, ya que no sabemos qué va a suceder, ni si el siguiente personaje es una señora mayor, o un astronauta, un perro o quizás hasta un pintor renacentista. Aunado a esto, la experiencia de volverte parte del proceso creativo, aunque sea aportando ideas, se vuelve muy gratificante.
Creo que parte de la sorpresa que uno se puede llevar, está relacionado con la juventud de los actores. No cualquiera desarrolla de forma tán ágil la habilidad de generar ideas, crear personajes y asignarles diálogos en unos cuantos segundos.
Quizás le faltaría cuidar algunos detalles de la organización de los elementos de apoyo y del vestuario, o bien prenderle más al clima de la sala para que no suden tanto los actores y se note en la ropa.
La cereza en el pastel de este espectáculo se la lleva el acompañamiento musical. En muchos de los espectáculos de esta índole, los mismos actores llevan a cabo el acompañamiento, o bien invitan a un guitarrista/percusionista que los apoye. En el caso de “Impro-arte”, se hacen acompañar no sólo de uno, sino de cuatro músicos, dirigidos por Nancy Rodríguez, quienes se convierten en un excelente apoyo en cada escena. Cabe destacar que ellos también deben de improvisar, y decidir en el momento lo que los cuatro tocarán, tarea que tampoco llega a ser sencilla.
Esperemos que este espectáculo pueda trascender de la breve temporada que tendrán en la Sala Experimental de Teatro de la Ciudad, y que incluso pudieran llegar a formarse como compañía de improvisación teatral. Opciones como ésta hacen falta en Monterrey.
Pueden ver más información de la obra en su página de Facebook.

[foogallery id=”653″]

FICHA TÉCNICADirección
Anahí MontfortAsistente de dirección y Auxiliar técnica impro
Ivet de la RosaIntérpretes
Anahí Montfort
Castor Iglesias
Daniela Veloz
Diego de Lira
Ivet de la Rosa
Nina Maher

Músicos
Ana Karen Rodríguez – Cello y voz
Javier Lecha – Violín
Michelle Montfort – Percusiones
Nancy Rodríguez – Violín, Guitarlele, Ukulele y Voz

Iluminación
Martha Garza

Fotografía y audiovisual
Anahí Montfort

Colaboración
Elva Montfort

Carlos López Díaz

Espectador norestense interesado en el quehacer teatral regiomontano. En 2015 lanza al internet el blog Jardín en Llamas, en el cual escribe sobre el teatro que se hace en Monterrey. Ama las tramas más que los desenlaces.