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FTNL16: Antígona

Alrededor del año 400 a.C., Sófocles escribió Antígona, una tragedia continuación de las historias contadas en Edipo Rey y Edipo en Colono. En ella, nos narra los hechos posteriores a la muerte de Edipo, rey de Tebas, cuando sus hijos varones Etéocles y Polínices terminan muertos en una lucha por el poder. Tras esto, Creonte, nuevo rey de Tebas, declara a Polínices como traidor y proclama una ley donde, bajo pena de muerte, se prohíbe el enterramiento del cuerpo de Polínices. Antígona, también hija de Edipo, decide trasgredir esta regla y rendirle los honores que su hermano muerto merece. Ante ello Creonte decide aplicar sobre ella la pena establecida.

 
A partir de dicha historia, Sofócles nos abre el debate sobre si las leyes humanas pesan más que las leyes divinas y nos muestra cómo la falta de control de las pasiones puede llegar a ser fatal. Al tratar temas tan universales, el mito de Antígona ha sido revisitado por numerosos dramaturgos en el mundo, siempre buscando dar un toque de vanguardia y contemporaneizar el problemática a la época en que se adapta.

 

 

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Con la finalidad de traer a la actualidad obras relevantes en la historia, la Dirección de Teatro de la UNAM inició desde el 2015 con el ciclo ” Los grandes personajes, 3 clásicos, 3 generaciones de directores”. Bajo este programa se produjeron Hamlet (W. Shakespeare), Medea (Eurídipes) y Antígona (Sófocles), llamando para ello a creadores importantes en el teatro actual mexicano. Para el caso de Antígona, la responsabilidad cayó en manos de David Gaitán, un joven actor, dramaturgo y director, quien en los últimos años ha tenido un importante éxito, sobre todo en el teatro contemporáneo considerado no comercial.

 

 
En el marco del Festival de Teatro Nuevo León 2016, el montaje de Gaitán fue invitado a inaugurar el festival el pasado 03 de agosto en la Gran Sala del Teatro de la Ciudad. Al ser entrada gratuita, el recinto estuvo abarrotado en la planta baja y casi la mitad de la planta alta. Aún y cuando la mayoría del público estaba conformado por creadores escénicos regiomontanos, había una gran diversidad de asistentes, desde señoras, jóvenes y alguno que otro adolescente.

 

 

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La propuesta de Gaitán convierte al público en el pueblo de Tebas, quien está a punto de escuchar una especie de juicio oral promovido por Sabiduría (Haydee Boetto) para determinar el futuro de Antígona (Marianella Villa), después de que ésta desobedeció la ley dictada por Creonte (Adrián Ladrón). El rey de Tebas acepta como un niño que deja a sus vecinitos jugar en su patio, a sabiendas que tanto el lugar como la pelota son suyas y podrá acabar el partido cuando quiera.

 

 
Es precisamente el personaje de Creonte quien toma relevancia durante la obra, ya que, a través de su poder, es quien maneja la formas y las cosas que se dicen. Llega a ser una especie de niño caprichoso, que además es inteligente y sabe usar todos los elementos a su favor. Sabiduría, aunque intenta tomar un papel totalmente parcial, sabe que su verdadera intención es luchar contra el poder y termina vencida por querer destruirlo desde adentro.
Antígona permanece fiel a sus convicciones. En ningún momento muestra arrepentimiento y no le interesa llegar a convertirse en la mártir de un movimiento. A ella más que la comunidad, lo que la mueve es la familia. Es por ello que rechaza la oferta de compartir la culpa con su hermana Ismene (Ana Zavala) e incluso perdona y justifica el engaño de su prometido Hemón (Alan Uribe).

 

 

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David Gaitán nos presenta dos bandos claramente definidos: el de las cosas concretas y el de los ideales. Por un lado, Creonte da datos concretos, hechos contundentes, afirmaciones exactas. Por el otro, Sabiduría, Antígona, Ismene y Hemón hablan siempre de lo que debería ser, lo que se debería hacer, a donde se aspira a llegar. Esto es un confrontamiento eterno en la humanidad ¿qué pesa más? ¿la ley humana o la ley superior?

 

 
Los elementos de ambientación de la obra son simples pero suficientes. Cinco sillas y dos mesas nos recuerdan algo que lo que se dice debe ser lo principal en el teatro, más que lo que se hace. La importancia que se da al texto queda reflejada en una escena, donde el público puede leer la relación epistolar entre Etéocles y Polínices en tiempos de guerra, lo que permite crear un contexto que apoya más los argumentos de Antígona.

 

 

 

 
Hay que hacer mención especial a un personaje que en todo momento está presente, pero que se vuelve relevante casi al finalizar la obra. El guardia del rey, interpretado por Guillermo Nava, permanece como un espectador más del juicio a Antígona. En ningún momento lo vemos inclinado hacia algún bando, aunque suponemos que dado su trabajo tendría que ponerse del lado de Creonte. Incluso porta una máscara que nos impide ver sus expresiones sobre lo que acontece. Sin embargo, durante el aprisionamiento de ella Antígona, se despoja de la máscara y entabla una conexión más humana con la prisionera, algo que no sucede en ninguna otra parte de la obra, ni siquiera entre Antígona y su hermana.

 

 
El texto de David Gaitán conserva elementos de la tragedia griega: un coro, el ideal del ser humano perfecto, la misoginia, la vida en democracia, la acción lineal y la muerte. A estos les adiciona elementos de teatro dentro del teatro, discusiones sobre conceptos más contemporáneos (discriminación) y ensalza la idea de que sólo el pueblo es cambiar al poder. Esta última reflexión la presenta en la escena final, donde el coro se vuelve protagonista y el pueblo de Tebas decide intervenir, no sólo en el juicio sino en la propia puesta en escena.

 

 
Valdría la pena que espectáculos como Antígona salieran de los recintos teatrales para llegar a poblaciones que no acceden a ellos. Mensajes tan contundentes y realizaciones de tan buena calidad como la obra de Gaitán, pueden llegar a estar en espacios públicos abiertos (como en tiempos de la tragedia griega) y así hacer más trascendente la intención del espectáculo.

Carlos López Díaz

Espectador norestense interesado en el quehacer teatral regiomontano. En 2015 lanza al internet el blog Jardín en Llamas, en el cual escribe sobre el teatro que se hace en Monterrey. Ama las tramas más que los desenlaces.