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El gesticulador

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Es 1937 y César Rubio regresa a su ciudad natal junto con su familia. Él es un profesor de historia que, fracasado en su intento de triunfar en la capital”, ve en sus secretos del pasado una oportunidad para lograr sacar adelante a su familia. Elena, su esposa, resignada a las órdenes de su esposo, aunque no siempre está de acuerdo con ellas, sabe que su papel es ser una mediadora entre el padre y los hijos, por el bien de la familia. Julia y Miguel, los hijos, arriban a regañadientes, por abandonar sus propios sueños por seguir el de su padre, el cual es totalmente borroso.

Los conocimientos de César respecto a la Revolución Mexicana, la materia en que se especializa, y el fervor político que permea antes de las elecciones en Nuevo León, se convierten en el campo fértil para que César Rubio plante una esperanza. Esa esperanza puede parecer basada en una mentira, sin embargo no es más que una verdad disfrazada.

César Rubio se aprovecha de la poca memoria de la gente para hacerles creer que no sólo es un profesor de historia, sino que también es el último caudillo con vida de la Revolución. Un caudillo al que la historia le perdió la pista. Nunca se supo si murió o se desapareción. Ahora todo el país sabe, aunque en realidad cree saber, que el caudillo, homónimo de César Rubio, sigue vivo y es la mejor opción para gobernar Nuevo León.

El director Salvador Ayala nos presenta una adaptación propia de una de las obras clave en la historia del teatro mexicano, “El gesticulador”, escrita por Rodolfo Usigli. El papel principal, César Rubio, recae en el actor Alejandro Galván, quien nos muestra de forma excelente cómo éste profesor norteño se convierte poco a poco en uno más de los gesticuladores, de aquellos que tienen el don de convencer y engañar a través del trato y la palabra.

La relevancia de esta obra en la historia del teatro mexicano es indudable, ya que presentó las bases para el desarrollo del teatro moderno. Con una mezcla de drama político, comedia, farsa y un toque de carpa, la historia se presenta en 3 actos, con diferencia de un mes entre cada uno, donde veremos cómo nace esa mentira y todo lo que llega a desencadenar

El estreno nacional de esta obra (que no de este montaje) demoró diez años, principalmente por cuestiones políticas. A finales de los años treintas, aún permeaba la idolatración a los valores y héroes de la Revolución, persistiendo incluso la idea de que estos héroes eran los merecedores de dirigir a los pueblos del país. La obra de Usigli, vino a criticar cómo estos valores eran utilizados para beneficio personal de aquellos que estaban en el poder, situación incómoda para los gobernantes de ese poder. La censura se hizo presente.

No fue sino hasta que arribó al poder Miguel Alemán Valdés, quien en un intento de formar nacionalismo en el país, creó el Instituto Nacional de Bellas Artes, que a su vez empezó a apoyar a artistas en sus creaciones. Aprovechando esta situación, Usigli y el responsable de Teatro del mismo INBA montaron la obra en la sala principal del Palacio de Bellas Artes. Las crónicas de la función de estreno relatan una llena, y un largo aplauso final a Usigli. De igual forman, se relata que las siguientes funciones durante dos semanas estuvieron totalmente agotadas. Después de ahí, vino nuevamente la censura, disfrazada de triquiñuelas para poder llevarla a cabo.

La obra muestra, en primer plano, cómo el poder corrompe al hombre, a las instituciones que ha creado y a los lazos que existen entre los humanos. Igualmente critica al sistema político mexicano en ciernes, exhibiendo lo maquiavélico de casi todos sus actos. Pareciera ser que pasamos de una etapa de caudillos rebeldes que se peleaban por el poder a través de las armas, de una etapa de cuadillos civilizados que usan herramientas mentales como el habla, la coerción y la persuación como medios para lograr su objetivo.

Sin embargo, la obra también nos muestra los valores de la familia mexicana. La familia de César Rubio no siempre está de acuerdo con sus decisiones, sin embargo se reconocen como un conjunto, un todo que no puede ser si falta uno de ellos.

En el montaje, que se está llevando a cabo en la Sala Experimental de Teatro de la Ciudad, llega a Monterrey justo a menos de un mes de que se renueve casi todo el sistema gubernamental de Nuevo León, en plena campaña política. Con una escenografía sencilla pero funcional y una fuerza norteña natural en sus actores, la obra nos hace sentir que el tiempo no ha pasado. Así como hay muebles, ropa, accesorios que seguimos utilizando como parte de nuestra cotidianidad, también seguimos teniendo defectos.

Estos defectos no son sólo de la clase política (corrupción, lucha por el poder, búsqueda del beneficio personal en lugar del beneficio común), sino también de nosotros como sociedad. quienes seguimos permitiendo que exista esa clase política.

Es importante reconocer, además de al director, a los productores regiomontanos que decidieron acertadamente montar esta obra durante este 2015, así como a las los actores que decidieron unirse a este proyecto. No hay duda que el teatro nos permite abrir los ojos y ver reflejada nuestra realidad en escena.

Durante el tercer acto, César Rubio le dice el siguiente diálogo a Navarro (su contrincante en la elección), a él mismo y, cara a cara, al público:

“…Puede que yo no sea el gran César Rubio. Pero ¿quién eres tú?¿Quién es cada uno en México? Dondequiera encuentras impostores impostores, impersonadores, simuladores; asesinos disfrazados de héroes, burgueses disfrazados de líderes, ladrones disfrazados de sabios, caciques disfrazados de demócratas, charlatanes disfrazados de licenciados, demagogos disfrazados de hombres ¿Quién les pide cuentas? Todos son unos gesticuladores hipócritas”

La obra sigue siendo, lamentablemente, actual.

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FICHA TÉCNICA

Alejandro Galvan – César Rubio
Raúl Oviedo – Miguel (alterna)
Fabián Valdés – Miguel (alterna)
Layda de Landa – Julia
Balbina Sada – Elena (alterna)
Carla Vigil – Elena (alterna)
Mario González – Oliver Bolton
Rogelio Alanís – General Navarro
Porfirio Alvidrez – Epigmenio Guzmán
Gerardo Sanrey – Diputado Salinas
José María Martínez – Diputado Garza
Rubén Garza – Licenciado Estrella
Víctor González – Emeterio Rocha
José Nery Garza – Salas
Gerardo Pedraza – León

Asistente de dirección
Aimee Wilde

Maquillaje
Miroslava Guajardo

Escenografía
Abel Martínez

Iluminación
Diego Vorrath

Consultor musical y audio
Ricardo Marcos

Fotografía
Fernanda Vigil

Jefe de grupo de operación teatral
Francisco Ruvalcaba

Adaptación y dirección
Salvador Ayala

Producción general
Jesús Reyes Tristán

Productor ejecutivo
Alejandro Galván

Productor asociado
Carlos Ibarra

Productor asociado
Ulises Carrera

Carlos López Díaz

Espectador norestense interesado en el quehacer teatral regiomontano. En 2015 lanza al internet el blog Jardín en Llamas, en el cual escribe sobre el teatro que se hace en Monterrey. Ama las tramas más que los desenlaces.