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Demetrius o la caducidad

Demetrius01La mediocridad es un mal que nos aqueja como sociedad y una de sus desventajas es que es de fácil propagación. El ser humano es por naturaleza un ser que busca ser mejor, en alguno u otro de sus ámbitos. Sin embargo, existe ese diablillo que a veces se nos mete y nos hace aceptar las cosas que llegan, el destino que nos toca, y la vida que alguien decidió era “la mejor” para nosotros. El peligro es aceptar la mediocridad como una forma de vida, es tirarse al mar con los ojos cerrado a ver a donde nos lleva.

“Demetrius o la caducidad” es una obra de Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio (LEGOM), que nos muestra la vida de Demetrius, un idiota que, tras ser rechazado para conducir vagones del metro debido a su incapacidad intelectual, decide hacer una vida “normal” como la que todo mundo hace. Consigue un trabajo en una empresa grande, se enamora de una mujer, se casa, tiene un hijo, compra una casa, compra un carro, se va de vacaciones y muere. Una vida común, como la de muchas personas.

El asunto de la obra radica en que las decisiones de Demetrius no vienen de su deseo de hacer las cosas, sino de una secuencias de cosas que “debe” hacer: “debe” casarse con la mujer a la que embarazó, “debe” trabajar en una empresa con un puesto casi perpetuo, “debe” conseguir una casa propia, no importa que sea una mini-infonavit usada. Hace lo que la corriente le dice, sólo eso y nada más.

Luis Martin pone en escena esta obra, con la participación de cuatro jóvenes actores: Yojanna Góngora, Dante Vargas, Nallely Arizmendi y Joe Brandon, quienes encarnan simultáneamente a los personajes masculinos y femeninos en la obra, bastando sólo algunas prendas para cambiar entre uno y otro. Dante y Joe son, en la puesta, Demetrius en diversos momentos y situaciones, quizás para recordarnos que Demetrius puede ser cualquiera, el chofer del camión que nos llevó al teatro, el director de una escuela privada o hasta nosotros mismos.

El texto de la obra tiene un toque de melodrama telenovelero, aunque es realmente una comedia que llega a ser una triste farsa de nuestra realidad. LEGOM tiene la capacidad de clavarnos espinas y provocarnos risa, para luego voltear a verlas y darnos cuenta que tenemos heridas que es necesario reparar. Así como en “Sensacional de maricones”, LEGOM nos presenta una historia contada con un estilo ligero y popular, como si uno leyera una fotonovela, donde poco a poco cada uno de los personajes nos va relatando cómo Demetrius va haciendo su vida.

Es un verdadero placer disfrutar una obra dirigida por Luis Martin, porque se nota la experiencia del maestro. Los diálogos están dichos en el tono y momento justo, la secuencia de las escenas es casi perfecta, el ritmo permanece durante toda la obra, y justo cuando sientes que se va apagando, algo sucede que retoma su rumbo. Los cuatro actores sorprenden con su capacidad de hacer comedia de una forma tan sencilla, se nota cómo disfrutan el estar en escena y eso lo comparten al espectador. Tengo que resaltar el trabajo de Dante Vargas, quien llega a hacer hasta 6 personajes totalmente diferentes y creíbles.

La obra cumplió su objetivo cuando menos en mí. Me hizo ver ocasiones en las que he dejado que otros tomen las decisiones que creen que serán las mejores, o he dejado que las cosas sigan solamente porque es el paso siguiente, sin que necesariamente sea el paso que yo quiera. Yo también he sido un Demetrius, con todo y corbata.

FICHA TÉCNICA
Reparto
Yojanna Góngora
Dante Vargas
Nallely Arizmendi
Joe Brandon

Texto
Luis Enrique Gutiérrez Ortiz Monasterio (LEGOM)

Dirección
Luis Martin

Diseño gráfico
Luis Escalanta

Fotografía
Sandra Gutiérrez

Realización de escenografía
Oscar Tello

Asistente de producción
Araceli Mendoza

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Carlos López Díaz

Espectador norestense interesado en el quehacer teatral regiomontano. En 2015 lanza al internet el blog Jardín en Llamas, en el cual escribe sobre el teatro que se hace en Monterrey. Ama las tramas más que los desenlaces.